YOGA- el camino suave a la salud integral
Aproximadamente 400 millones de personas practican el Yoga en todo el mundo. 270 millones son hindúes, 50 millones son europeos, 60 millones son norte y sudamericanos, 50 millones son australianos y asiáticos no hindúes y 5 millones son africanos (1).
Y la cantidad de los interesados está creciendo constantemente. El motivo es simple: el ser humano moderno que vive un ritmo de vida bastante antinatural anhela la relajación de su cuerpo tenso y contracturado, la ventilación de su cerebro sobrecargado por pensamientos y la liberación de su alma. El Yoga parece ser una vía adecuada para todo eso.
Yoga es una ciencia ancestral que abarca una serie de ejercicios físicos, mentales y espirituales y que tiene su origen en la India. Es uno de los seis sistemas filosóficos tradicionales del hinduismo, denominados “darshanas”. Se le calcula 5000 ó 6000 años de antigüedad, aunque su verdadero origen se pierde en el tiempo. Se menciona ya en los textos sagrados más antiguos de la India, los Veda, pertenecientes a la cultura aria. El término “Yoga” viene de la raíz sánscrita yuj, que significa básicamente yugo, unión, asociar, ligar, etc.
Es la unión con uno mismo; el equilibrio entre el cuerpo y la mente. En su aspecto trascendente, es la unificación con el Ser, y en un sentido más profundo, es la unión del Ser con el Absoluto. Es decir, el equilibrio entre el espíritu individual y Dios mismo, el espíritu universal.
En el Yoga se ve al individuo “viajando” en su vehículo, que es el cuerpo, la mente es el cochero, los cinco sentidos son los caballos, el alma es el pasajero y las riendas son el Yoga. El significado profundo de esta metáfora se nos revela cuando estudiamos los sutras, importantes textos sánscritos compuestos por aforismos (sūtras) acerca de aspectos filosóficos de la mente, que son como la guía o el manual del Yoga clásico, escrito alrededor de 200 a. C. por el sabio hindú Patanjali. Él comprendió que todas nuestras acciones están condicionadas por el estado de nuestra mente. Una mente agitada, dispersa, es decir descontrolada, nos lleva a acciones igualmente descontroladas, y al final al colapso físico y mental. Se trata de poner la mente bajo el yugo del ser y entonces se produce la unión. ¿La Unión con qué?
“Mejor experimentarlo”, dice Ramiro Calle, profesor de Yoga y autor de libros sobre el tema de renombre internacional, “vale más un gramo de práctica que toneladas de teoría” (2). El Yoga no es una religión, ni un camino esotérico o místico. No pertenece a una organización o individuos que enseñen, sino que es patrimonio de todo aquel que desee hacerlo suyo y ponerlo en práctica. Es una tradición, un modo de vivir que lleva hacia la autorrealización por el propio esfuerzo.
Hay diferentes maneras o herramientas para acercarse a esta experiencia de la unión. Como existen muchas diferencias entre los seres humanos, de acuerdo a su mentalidad, creencias, metas, capacidad, etc. dentro del Yoga clásico existen diferentes caminos. Son las llamadas sendas o ramas del Yoga. En su esencia y finalidad buscan la misma meta: “la realización del ser y la comunión con lo divino”, solo con diferentes métodos. Las sendas principales son:
El Raya-Yoga (también Ashtanga) o Yoga de control mental
El Karma-Yoga o Yoga de la acción y servicio desinteresado
El Gñana-Yoga o Yoga del conocimiento y de la sabiduría
El Bhakti-Yoga o Yoga devocional o del amor incondicional
Luego tenemos el Hatha-Yoga, el Yoga psicofisiológico, de la salud del cuerpo. Es el más conocido y practicado en occidente, aunque muchas veces de forma incompleta, ya que es confundido con un simple Yoga físico o gimnástico. “La mera práctica de ejercicio físico mientras la mente permanece en un estado de bloqueo no puede resultar beneficiosa para el sistema humano considerado en su totalidad. Si no se desarrolla una transformación mental positiva, no es Yoga”, afirma T. K. V. Desikachar, director de Krishnamacharya Yoga Mandiram de la India (3).
Hay cuatro sendas complementarias:
El Mantra-Yoga o yoga de las vibraciones y sonidos
El Tantra-Yoga o Yoga de la transformación y sublimación de la energía sexual, muy manipulado y malinterpretado en occidente
El Dhyana-Yoga o Yoga de la meditación
El Kundalini-Yoga o Yoga de la energía cósmica, que según los Maestros es la última senda en recorrer y siempre tras haber obtenido pureza y conciencia suficiente, y bajo la tutela de un verdadero Maestro
Cada persona debe escoger aquella senda que más se adapte a sus características personales, teniéndola como su camino básico pero complemetándola con las demás. Esto es lo que entendemos como Yoga Integral. El Yoga clásico desde sus inicios siempre tenía una meta meramente espiritual. Es un camino de autorrealización humana y espiritual. Para recorrerlo se precisa autoconocimiento, autocontrol, pureza y sublimación mental, que llevan al ser hacia la “reintegración”.
El Yoga clásico no tenía nada que ver con fisiocultura o relajación física. El cambio se produjo cuando fue introducido en occidente a finales del siglo XIX. Los soldados y funcionarios ingleses que durante la colonización de la India observaron la longevidad y la buena salud de los practicantes de Yoga, lo llevaron a Inglaterra, enseñándolo tal como lo habían observado, convirtiéndolo más bien en una gimnasia suave. Alrededor de 1920, más y más psicólogos y médicos empezaron a interesarse por el Yoga. Un representante muy reconocido fue el neurólogo Dr. J. H. Schultz (1884-1970) que elaboró el Entrenamiento Autógeno, derivado en gran parte del Yoga. En el centro de las prácticas del Yoga en occidente estaban técnicas de ejercicio físico (asanas), técnicas de respiración (pranayama) y técnicas de relajación profunda. Basándose en el Hatha-Yoga se desarrollaron diferentes escuelas de Yoga occidental en Europa y América del norte. Por ejemplo:
Iyengar-Yoga (Maestro B. K. S. Iyengar, 1918). Es un Yoga que busca la autorrealización a través de la disciplina físico-mental. El yoga IYENGAR® puede ser practicado por todos. El énfasis recae en la precisión y el alineamiento en todas las posturas. El uso de soportes diseñados por B. K. S. Iyengar, tales como aparatos de madera, cinturones y cuerdas, ayudan al practicante a conseguir la perfección en todas las posturas.
Sivananda-Yoga (Maestro Swami Sivananda, 1887-1963). Sivananda vivió la mayor parte de su vida en Rishikesh (India)donde tuvo su Ashram. Fue médico, deportista y Yogui. Creía que la enfermedad era un problema del alma y vio la cura en la práctica del yoga. Fue un pionero en traer el yoga a Occidente. Su Yoga es una síntesis de los conocimientos clásicos, conocimientos científicos modernos y su propia experiencia como maestro y practicante. Abarca todas las sendas del Yoga clásico adaptándolas a las necesidades del hombre moderno. Su discípulo Swami Devananda fundó el primer Centro de Yoga del occidente en Canadá.
Kriya-Yoga (Maestro Paramahansa Yogananda, 1893 - 1952). Yogananda fue un importante propagador del yoga en Occidente, particularmente del método llamado kriya yoga. Introdujo a muchos occidentales en las enseñanzas de la meditación y muchos conocieron por vez primera la filosofía oriental en su famoso libro Autobiografía de un yogi. El kriya yoga es un conjunto de técnicas que son la disciplina principal de la enseñanza de Yogananda sobre la meditación. Es un Yoga meramente espiritual.
Kundalini-Yoga (Maestro Yogui Bhajan ,1929 –2004). Yogui Bhajan fue un líder religioso, espiritual, y empresario, fundador de la organización no gubernamental 3HO (Healthy Happy Holy Organization en EEUU) y maestro creador del estilo de Kundalini -Yoga. El Kundalini-Yoga enfoca el despertar de la energía vital mediante ejercicos físicos y de respiración intensos y el cantar de Mantras (sílaba, palabra, frase o texto largo, que al ser recitado y repetido va llevando a la persona a un estado de profunda concentración).
Bihar-Yoga (Maestro Swami Satyananda Saraswati, 1923). Satyananda fue discípulo de Swami Sivananda pero elaboró su propia enseñanza que enfoca especialmente el Tantra. Es un Yoga integral que abarca todas las sendas del Yoga clásico.
Aparte de las escuelas tradicionales del Yoga cada vez nacen más escuelas del “Yoga moderno” que enfoca sobretodo el beneficio físico y terapeútico: Power-Yoga enfoca solamente el entrenamiento físico; Vini-Yoga es un Yoga terapéutico sobretodo para trastornos psico-mentales; Jivamukti-Yoga es un Yoga dinámico de cadenas de ejercicios (asanas), meditación y relajación; Yoga-Nidra, derivado de la antigua práctica tántrica Nyasa, enfoca sólo la relajación profunda para fines psico-terapéuticos.
El Yoga moderno es meditación en movimiento combinado con ejercicios de respiración y de control mental y es capaz de revitalizar muy completamente todo el organismo. El Yoga moderno es un Yoga terapéutico que puede ayudar mucho a restablecer el equilibrio perdido de la civilización occidental. Por Yoga terapéutico se entiende la práctica de los principios básicos del Hatha-Yoga para mejorar la salud física y mental-emocional. Por el concepto terapéutico, entendemos la adaptación de los principios y técnicas del Yoga a la edad, capacidad y necesidad o dolencia de cada persona para nunca dañar. Para la práctica del Yoga moderno no se requieren del alumno tener necesariamente inquietudes trascendentes o creer en lo espiritual. La mayoría de los principiantes llegan al Yoga por los beneficios que aporta a su salud física y armonía mental-emocional.
Los principios básicos son: la respiración adecuada (pranayama), la relajación y descanso adecuado, el ejercicio adecuado (asanas), la alimentación adecuada, los ejercicios de purificación (kriyas ), la concentración y la meditación (dharana y dhyana), el pensamiento positivo y el recto pensar.
“La vida actual está llena de estrés y esfuerzo, de tensión nerviosa e irritabilidad, de pasión y de prisa. Si el hombre pone en práctica un poco de los principios elementales del Yoga, puede estar mejor equipado para soportar su compleja existencia.” (Swami Sivananda)
La práctica del Yoga aporta salud, longevidad, armonía psicofísica y mental, desintoxica el organismo y lo rejuvenece, despierta el sentido espiritual, aporta mayor energía vital, proporciona bienestar general, equilibrio emocional, paz interior… Realmente es un sistema completísimo, superior a cualquier cultura física existente, al conseguir en una sola sesión múltiples beneficios. Por ejemplo:
Trabajar todos los movimientos de la columna vertebral recuperando el equilibrio postural e influyendo en la revitalización del sistema nervioso.
Masajear los órganos por medio de presiones suaves sostenidas.
Conseguir masajes y estiramientos de todos los músculos.
Trabajar todas las articulaciones y ligamentos a las que dotan de elasticidad y flexibilidad.
Mejorar la circulación sanguínea en venas, arterias y el cerebro, aumentando la oxigenación celular y la desintoxicación del organismo.
Activar y regular todas las glándulas y, por lo tanto, restaurar el necesario equilibrio bioquímico u hormonal, otorgando mejor equilibrio mental y emocional.
Conseguir un drenaje linfático en todo el cuerpo contribuyendo a su purificación, y reforzando el sistema inmunológico.
Desbloquear todos los canales energéticos del cuerpo permitiendo el fluir equilibrado del prana (energía vital) por todo el organismo y la activación armónica de los centros bioenergéticos o chakras. James S. Gordon, fundador y director del centro médico Mente-Cuerpo en Washington comenta que seguramente las posturas del Yoga activan diferentes partes del cuerpo de manera similar a como la acupuntura estimula los meridianos que recorren el cuerpo. (4)
Desarrollar la concentración, la interiorización y una actitud mental positiva.
El Yoga combate o previene eficazmente nuestro permanente acompañante, el estrés, del que se derivan casi todos los trastornos y enfermedades, como problemas cardiovasculares, hipertensión, infarto, migrañas, insomnio, trastornos digestivos, estreñimiento, ansiedad, depresión, trastornos de menopausia, etc.
En 1998, el centro clínico de Alergia y Asma del Norte de Colorado, EEUU, hizo un estudio clínico entre estudiantes universitarios que padecían asma. Durante 16 semanas un grupo de ellos estuvo haciendo una serie de asanas(posturas corporales), pranayama (ejercicios de respiración) y meditación. Según el análisis de los datos, los que practicaron Yoga empezaron a usar con menor frecuencia los inhaladores pues estaban más relajados… (5) Con la práctica del Yoga el volumen pulmonar aumenta, la respiración se vuelve más profunda y la persona se alimenta mejor con oxígeno, lo que revitaliza enormemente todo el organismo.
Así se puede citar muchos más estudios y resultados sobre los beneficios de la práctica del Yoga. Sólo de la meditación ya se han hecho miles de investigaciones sobre sus efectos fisiológicos y psicológicos en centenares de universidades e institutos de investigación.
De hecho, el yoga tiene un poder transformador. Tal vez por eso antiguamente era secreto. “Más allá de los beneficios físicos la práctica del Yoga puede propiciar una libertad interna que se proyecta hacia fuera creando, innovando.” comenta María Corbí, doctor de filosofía, actualmente directora del Centre d’Estudis de les Tradicions Religioses (6).
Lo bueno del Yoga es que todas las personas lo pueden practicar entre 8 y 80 años de edad, porque cada persona practica dentro de los límites de su cuerpo y según su nivel de conocimiento y experiencia. Para la práctica del Yoga se necesita poca cosa: ropa cómoda una esterilla, un cojín y una manta. Imprescindible es un curso con un buen profesor de Yoga, para aprender correctamente las asanas y el pranayama. Una persona experimentada puede practicar perfectamente sola en casa, aunque la práctica en grupo también tiene sus ventajas.
“La salud y la paz interior son las mayores riquezas de la vida. El Yoga te ayuda a conseguirlas” (7).
Artículo publicado por Martina Kahrens Möhring
Instructora de Relajación y Desarrollo Personal
Monitora de Yoga y Gimnasia Antiestrés (Método CEYSI)
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